El martes durante los momentos que tuve de lucidez entre el dolor de cabeza, el estar despierta y dormida, estuve pensando en este post.
Para esa persona... cuando la encuentre.
No te pido la mano, pedirte la mano significa que es un requerimiento y cómo siempre digo debe ser respondido.
Yo te ofrezco: te ofrezco y te entrego mis sentidos:
- mis ojos para mirar siempre juntos a futuro, a una misma dirección.
- mis oídos para escucharte, para siempre saber escuchar y llegar juntos a un entendimiento ante cualquier situación.
- mi nariz, para sentirte, para olfatear cualquier peligro, para alejarme, percibir, defender.
- mis labios para hablar siempre con amor, con empatía, para llenarte de besos.
- mis brazos, para dar cobijo y amor, para fundirme de esa forma en ti.
En algún momento, una persona, me dijo que llegado el momento uno debería ser original... por qué pedir la mano,
- cual sería entonces el símbolo del compromiso?
- un Rosario.
Lo recuerdo, me gustó y me pareció interesante y profundo, un Rosario, como el que llevas en el pecho, un Rosario que es protección, que es fe, que es oración, una familia que ora unida, permanece unida.
Que más quiero ofrecer, te ofrezco mi corazón, confiando en que lo cuides como si fuera tuyo, ese corazón que acelerarás con cada vez, cuando me quites el aliento llevados por el placer, el deseo al demostrarnos de distintas maneras amor. Ese corazón que atesorará nuestro tiempo juntos, nuestras vivencias, lo recorrido, nuestra vida, nuestro trayecto, nuestra historia.
Sí, soy romántica, no creo ser cursi, pero si así lo fuera, querré tener a alguien a mi lado que pueda entenderlo y serme reciproco.
Esa persona que también este decidida a entregarse, no a mi, sino a nosotros. A construir, a avanzar, a esperar, a entender, a empujar hacia adelante, a perseverar y no rendirse.

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