Cada vez es más difícil despedirse, aún no te has ido y ya te extraño…
Se que debo
aplicar el mindfulness, el vivir intensamente el momento y no estar pensando en
más allá ni adelantarme…. Pero quisiera enfrascar momentos, tu olor, el calor
de tu cuerpo, la sensación de pasar mis dedos por tu cabello, tu cara de
travieso.
Sí, se hace más difícil,
pero también sé que dejé que entraras a mi corazón teniendo claro que no te
aceptaba solo a ti, sino a tus dos cachorras también. A que el tiempo juntos
por ahora es sobre todo calidad a cantidad.
Lo digo porque
desde el fin de semana he sentido ese nudo en el pecho, con sensación de
llanto, ganas de querer apretarte y no soltarte…
Y no voy a
soltarte… en el sentido de que no voy a desistir que nuestra relación funcione…
tenemos tantas cosas en común tantas cosas que palabras y en silencio nos
entendemos… me encanta verte y la verdad es que quiero pensar que tu eres la
persona que Dios eligió para mi… no un ser perfecto, sino bueno, lindo, con
quien conversar, entendernos, compartir la vida, historias, sucesos,
felicidades, incertidumbres…
Las estrellas, la luz, las noches y los colores tienen distintos matices, pensar en ti dibuja una sonrisa en mi rostro, una mirada enamorada, una chispa en mis ojos... me encanta ser tu chispita, me encanta jugar y divertirnos como niños a la vez de compartir todo ese lado apasionado. Me encanta las historias que te inventas y las canciones que me cantas.

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