Ayer regresé de viaje, fui a
conocer un país vecino del que en este momento vivo.
Hacia
unos meses habíamos retomado contacto con Louis, el chico del que estoy casi
segura he escrito anteriormente, pero que terminando de escribir este post
verificaré. Y me animo a visitarlo, no lo tuvo que decir dos veces, averigüe de
la agencia de buses, supe de un día libre de las clases y dije... me voy...
tuve que sortear la opinión de mamá que lo creyó inapropiado.
En
fin... al punto... ya para cuando me despedí de el en la estación empecé a
sentir el nudo en la garganta, las ganas de llorar, la incertidumbre de a qué
regresaba... que se me acababan las vacaciones, cuando volvería ir de viaje,
que tengo temor de no saber que será de mi vida, que pasará y que si bien me
esperan mis tíos y primos en Lima, también me espera la tensión de regresar a
vivir con mi mamá y que en un principio y solo Dios sabe por cuánto tiempo no
tendré trabajo.
pensé
en todos los gratos momentos que había pasado con él y que iban más de solo
pasear... el hecho de tener con quien conversar, a quien mirar a los ojos, con
quien reír... quien te abrace... pensando hoy camino a clases fue la primera
vez en mi vida que así haya sido por 4D 3N conviví con alguien.
Llegue
a este departamento y encontré de nuevo la frialdad de papá y su indiferencia,
separe la ropa sucia, me bañe y me fui a dormir. Agradecí a Dios por los días
vividos, por la oportunidad de esa pausa, ese paréntesis en mi vida. Volví a
sentir pena, recordé como esa mañana nuevamente había sentido esa "mala
actitud" que tiene mamá conmigo, siempre juzgando, siempre desaprobando.
Es la mamá que me tocó, se cómo es y que no cambiará... pero también pensé...
por qué es así conmigo? x q es incapaz de quererme, de ser acogedora. Porque
siempre para ella... ESTOY MAL.
Releyendo
y conversando hoy con mi compañera (la chica que trabaja en casa) recordé una
conversación que hace más de 20 años tuve con el Sr. XXX, cuando le rogaba
me ayudará a finalizar el asunto del departamento en común que tenía con
mamá...
- ayúdame, le dije... mi mamá me
presiona muchísimo y quiero paz. No puedo seguir viviendo así.
- Por qué dices eso? en la casa
es donde y cuando uno debe ser siempre libre y sentirse feliz y cómodo... No,
le dije, en mi casa tengo que estar siempre a la defensiva, tener cuidado
con lo que digo o dejo de decir pues simplemente mis palabras pueden ser usadas
en mi contra.
Con el tiempo he comprendido que
no solo fue eso... sino que abrirme, confiar solo dio la posibilidad de ser
vulnerable y ser lastimado. Aprendí a no confiar... así como cuando me decía de
niña.... cuéntame... no te voy a castigar y luego obviamente me castigaba...
luego de un par de veces entendí y no dije más la verdad y aprendí a ser
experta mintiendo.
Ampliare
en un próximo post lo que cada vez estoy más segura... como la gente vive en
tanta soledad y la necesidad que tiene de sentirse querido, escuchado,
acompañado... Siento que en parte eso hago... ando mendigándole amor a mi
propia madre, tratando que me quiera... tratando que me acepte, tratando que me
entienda y respete. Es obvio que no lo he conseguido… pero también es muy
cierto que yo misma no puedo con mi carácter, que en definitiva me gusta ser
como soy, que si bien deseo con todo mi corazón que me quiera de verdad, que
cuando me abrace realmente lo sienta y me abrace. No quiero dejar mi identidad
por ello.
Me apena ser su única hija, que
haya tenido tantas ideas pre concebidas de que quería o planeaba para mi vida,
de que es lo que ella supone debería hacer o querer, o que es lo que ella
entiende por felicidad y que a ello debo apuntar. Lamento por ella que se ande
dando golpes conmigo, lamento por mí que cada vez que puede trate de menguar mi
amor propio, que me haga dudar de mi valía, que finalmente ande confundida sin
saber que hacer… que me haya infundado miedo y yo haya dejado que se apodere de
mí. Lo lamento profundamente y mientras que escribo esto mis ojos lloran,
lamento que seamos tan distintas y que en definitiva nuestras diferencias no estén
enriqueciendo nuestra relación sino que cada vez nos están alejando más.
Así es, ya no quiero estar cerca
de ti… de nada valió que haya cambiado de país cuando deje que sigas estando
metida dentro de mi cabeza sin dejarme vivir tranquila, lo que ahora entiendo
es que lo que necesitamos no es distancia física, sino distancia emocional,
distancia psicológica. Distancia que yo debo poner en entre nosotras para que
no me sigas haciendo daño. Y si, así de fuerte lo digo. Una cosa es opinar, la
otra es creer siempre tener la razón y usar ese poder para disminuirme.
Yo debo creerme ahora que YO PUEDO Y PODRÉ
SEGUIR ADELANTE… Que yo soy valiosa, que no importa la universidad, que no
importa todos los errores que cometí, todo lo que deje de hacer, o todo lo que
hice. Que empezará una nueva etapa y que no debo retroceder, sino avanzar.

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