Escribir es terapéutico, sanador. Guardo memoria, recuerdos de mi vida desde mi primer diario, el cual me regaló mi padrino para mi primera comunión, desde aquel año 92 hasta ahora han pasado muchos diarios, muchas agendas y con ellas historias y sucesos. La pandemia trajo tiempo para organizar cajas, y con ellas también reorganizar mi mente, mis pensamientos e ir redondeando en mi cabeza un deseo que albergo hace muchos años, escribir mi primer libro.
Ahora que releo es oración dice “mi primer libro”, wow si, el primero, el primero de varios, contando mis historias, mis aventuras, dejando volar mi imaginación. En algún momento el psiquiatra me dijo que escribiría un libro que sería motivador para otras y pensé y sigo pensando que no es un libro de auto ayuda lo que quiero escribir, pero seguramente alguien podrá empoderarse con algo de lo que escriba y finalmente sea efectivamente mi historia de superación, superar los bajones, la depresión, mis errores, mi pasado…
Por eso vuelvo a eso que escribir es catártico. Uno exterioriza
lo que siente y al hacerlo también reorganiza sus ideas, pensamientos,
sentimientos. De esa misma manera también puedes entender y entenderte mejor.
Es como que... cuando escribes te abstraes de lo que sea que te este sucediendo y como se exterioriza, lo puedes tratar y ver con otros ojos.
Este blog surgió con el fin de compartir historias. En un principio se pensó como un blog en conjunto, pero con el pasar del tiempo fui yo, Sydney Sanders, quien se apoderó de el y lo hizo 100% suyo.

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